26 de agosto de 2009

Puerimueble Reus - Elegir el humidificador adecuado


En invierno, las enfermedades respiratorias son muy frecuentes entre los niños. El ambiente seco y la calefacción no contribuyen en nada a este tipo de procesos, se resecan las mucosas y la piel, por lo que se recomienda el uso de humidificadores para proporcionar mayor humedad a la habitación.

Un ambiente agradable para el cuarto de los pequeños debe tener entre un 40% y un 60% de humedad.

Un humidificador es una compra muy útil cuando tenemos niños, pero hay diversos tipos de aparatos que proporcionan humedad al ambiente. Veamos cuáles existen, cómo se utilizan y para que casos está indicado cada uno.

Humidificador ultrasónico: crea una densa niebla de pequeñas partículas de agua a través de un sistema de vibraciones ultrasónicas. Esas pequeñas partículas de agua alcanzan más fácilmente las vías respiratorias inferiores contribuyendo a disminuir la inflamación de la garganta, reduciendo la obstrucción al paso de aire por la laringe, normalizando la frecuencia respiratoria y el intercambio gaseoso.

Utilizan agua a temperatura ambiente (se recomienda usar agua destilada, aunque algunos no lo requieren) por lo que no hay riesgo de quemaduras. Al ser ultrasónicos son un poco más caros, pero es importante que no sea ruidoso, porque luego molestan a la hora de dormir.

Humidificador ultrasónico con ionizador: básicamente, su funcionamiento es el mismo que el humidficador ultrasónico con el añadido de que contiene un generador de iones negativos que atacan las partículas contaminantes purificando el aire que respira el bebé.

Humidificadores para colgar en los radiadores: son una especie de vasijas de cerámica donde se coloca agua que se cuelgan de los radiadores de la casa. Es una alternativa más económica, pero no se consigue el mismo flujo de vapor que con los aparatos eléctricos. Sirven para brindar mayor confort al ambiente pero no específicamente para el tratamiento de un proceso inflamatorio o congestión nasal.

Vaporizador caliente: crea vapor de agua gracias a unos elementos eléctricos que calientan el agua. Se les pueden aplicar esencias pero no son recomendables usarlas con bebés. Existen evidencias de que la aplicación de aire húmedo caliente ayuda a la mejoría clínica de la congestión nasal.

Los vaporizadores son más baratos que los humidificadores ultrasónicos, pueden usar agua del grifo y propagan menos alérgenos y contaminantes que los humidificadores, pero hay que tener mucho cuidado donde se colocan pues al largar vapor caliente puede provocar quemaduras.

Por las características de cada uno, cada cual está recomendado para situaciones diferentes. Si hay congestión nasal, se recomienda vapor caliente; si existe inflamación de las vías respiratorias, vapor frío.

Los hay con regulador del flujo de vapor, con luz de noche para la habitación del bebé, algunos pueden programarse para que funcionen determinadas horas mientras que otros se apagan solos al acabarse el agua del depósito.

Las opciones son variadas. Pero sea cual sea el que elijamos, debemos saber que según la Asociación Española de Pediatría “el uso de los humidificadores está limitado al tratamiento sintomático de enfermedades respiratorias como los resfriados comunes y las laringitis. Se desaconseja su uso en niños asmáticos y alérgicos por la posibilidad de desencadenar su sintomatología”.


Fuente: Bebesymás , Aeped.

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